Algún día
llegará ese instante en que te invada la nostalgia y analices lo que has logrado
en tu vida.
Algún día quizá
puedas arrepentirte de lo que no hiciste por temor al qué dirán.
Algún día entenderás
que madurar no es sinónimo de amargarse o volverse una persona serena sino de hacer
las cosas responsablemente.
Algún día comprenderás
que tus amigos no son solo tus compañeros de fiesta sino quienes levantan tu
animo cuando más lo necesitas sin necesidad de pedirlo.
Algún día te darás
cuenta que todo eso que tienes guardado y sin usar por meses, pudo hacer feliz
a otras personas si lo hubieses donado.
Algún día comprenderás que no es necesario tener siempre la razón y que incluso el cederla regularmente nos contrae tranquilidad.
Algún día comprenderás que no es necesario tener siempre la razón y que incluso el cederla regularmente nos contrae tranquilidad.
Algún día advertirás
que a veces es necesario tocar fondo para poder cambiar aquello que nos hace
daño y nos cuesta tanto admitir.
Algún día quizá
te des cuenta que el amor que siempre soñaste lo tuviste frente a tus ojos y no
lo reconociste.
Algún día comprenderás
que no todas tus metas las pudiste realizar como lo hubieses deseado, pero que
durante el camino en conseguirlas ganaste bastante en aprendizaje.
Algún día entenderás
que para estar en paz a veces es necesario liberar el alma dejando ir todo
aquello que no pudo ni podrá ser.
Algún día tal vez te des cuenta que empezaste a envejecer el día que dejaste de creer en lograr tus sueños.
Algún día tal vez te des cuenta que empezaste a envejecer el día que dejaste de creer en lograr tus sueños.
Algún día
llegara a ti un lapso de reflexión en el cual te preguntaras si en ese momento
eres realmente feliz. Ojalá y cuando llegue, puedas responderte con toda sinceridad
que efectivamente así es.
A. R.

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